Jesús tenía 16 años, estudiaba primero de Bachillerato y jugaba al fútbol en el equipo juvenil del EDMF Churra. Su vida terminó de madrugada en la RM-15, cerca de Bullas, mientras su padre esperaba para recogerlo en otro punto del municipio. La investigación debe aclarar ahora por qué cruzó la autovía y qué ocurrió después del atropello.
El accidente se produjo alrededor de las 4.50 horas del sábado 3 de octubre, en el kilómetro 40,5 de la Autovía del Noroeste. Bullas celebraba ese fin de semana sus fiestas patronales y el adolescente regresaba después de haber salido con sus amigos. Su padre había quedado con él para llevarlo de vuelta a casa, pero ambos se encontraban en lugares diferentes.
La información difundida inicialmente por la Guardia Civil de Tráfico a través de EFE y publicada por 20minutos confirmó la edad del fallecido, la hora aproximada y el lugar del atropello. También señaló que el padre esperaba recogerlo en otro punto de la localidad.
Según la hipótesis provisional de los investigadores, Jesús habría intentado cruzar la calzada desde el arcén derecho hasta el izquierdo por una zona no habilitada. No llevaba ninguna prenda reflectante. La Cadena SER también informó, citando fuentes de la Guardia Civil, de que el vehículo circulaba en dirección a Murcia y de que continuaban las pesquisas para averiguar por qué el menor se encontraba en la autovía.
Esta es, por el momento, una línea provisional de investigación. No constituye una reconstrucción definitiva ni permite atribuir toda la responsabilidad del accidente al adolescente.
La actuación de la conductora, bajo investigación
La reconstrucción más detallada fue publicada por El Español, que atribuye sus datos a fuentes próximas a la investigación. Según este medio, el coche era conducido por una joven de 21 años que abandonó el lugar y continuó hasta el domicilio de su familia en Mula, situado a unos 19 kilómetros.
Después de explicar a sus padres lo sucedido, la joven se presentó voluntariamente en las dependencias de la Policía Local de Mula. Las pruebas de alcohol y drogas que se le practicaron dieron resultado negativo. La Agrupación de Tráfico trasladó las diligencias a los juzgados de esa localidad.
La autopsia y las pesquisas deberán fijar la hora del impacto, cuándo se avisó a los servicios de emergencia y cuánto tiempo transcurrió hasta la comparecencia de la conductora. Cuando los sanitarios llegaron al lugar, no pudieron salvar al adolescente.
También falta determinar si la marcha de la joven encaja en algún tipo penal. No es lo mismo abandonar el lugar de un accidente que incurrir en una omisión del deber de socorro.
El artículo 195 del Código Penal castiga a quien no auxilia a una persona desamparada y en peligro manifiesto y grave cuando puede hacerlo sin poner en riesgo su propia integridad ni la de terceros. También contempla el caso de quien, sin poder prestar ayuda directamente, no solicita auxilio con urgencia.
El abandono del lugar del accidente aparece regulado de manera independiente en el artículo 382 bis del Código Penal. La aplicación de uno u otro delito dependerá de los hechos que consiga acreditar la Guardia Civil y de la valoración posterior del juzgado. Por ahora, no se ha comunicado públicamente que la conductora haya sido detenida ni acusada formalmente de un delito.
El peligro de encontrar un peatón en una autovía
El artículo 125 del Reglamento General de Circulación prohíbe que los peatones circulen por autopistas y autovías, salvo las excepciones previstas para determinadas situaciones de emergencia. Esta prohibición explica uno de los principales interrogantes del caso: por qué Jesús llegó hasta la RM-15 y trató de atravesarla.
Sin embargo, la posible imprudencia del menor no elimina la obligación de investigar lo que hizo la conductora después del impacto.
El riesgo de un atropello en este tipo de vías es especialmente elevado por la velocidad de circulación y el escaso margen de reacción. Según los datos publicados por la Dirección General de Tráfico, durante 2023 murieron 57 peatones y otros 47 tuvieron que ser hospitalizados tras sufrir atropellos en autopistas y autovías.
La DGT calcula que, a 120 kilómetros por hora, un turismo puede necesitar hasta 150 metros para detenerse. Este dato sirve para entender el peligro, pero no permite extraer conclusiones sobre el accidente de Bullas porque no se ha informado de la velocidad a la que circulaba el vehículo.
Mientras avanza la investigación, la muerte de Jesús ha golpeado a sus compañeros del IES Alfonso X el Sabio de Murcia y al EDMF Churra, donde jugaba en el primer equipo juvenil con el dorsal 6.
El club lo despidió con una frase que resume el vacío dejado en el vestuario: “Nuestro eterno número 6. Nunca te olvidaremos”.
Ahora quedan por resolver las preguntas de aquella madrugada: cómo llegó Jesús hasta la autovía, cuánto tiempo pasó desde el atropello hasta el aviso a los servicios de emergencia y si la actuación posterior de la conductora tuvo alguna consecuencia. Hasta que esas incógnitas se aclaren, cualquier conclusión sobre las responsabilidades sería prematura.