Un matrimonio de 54 y 47 años y su hija de 13 murieron después de que el coche en el que viajaban se saliera de la A-8 y chocara frontalmente contra el pilar de hormigón de un viaducto, a la altura de Ribadeo. El cuarto ocupante, un hijo de la pareja de unos 20 años, fue rescatado con vida y trasladado en helicóptero al Hospital Universitario Lucus Augusti, donde continuaba ingresado en estado muy grave tras ser operado.
El siniestro ocurrió alrededor de las 11.57 horas del lunes 28 de septiembre en Vilaframil, dentro del término municipal de Ribadeo. Las primeras informaciones del 112 situaron el accidente en torno al kilómetro 513 de la autovía del Cantábrico, aunque la reconstrucción posterior publicada por La Voz de Galicia lo localiza en el 511.
Los fallecidos eran originarios de Ecuador y residían en Valdemoro, en la Comunidad de Madrid. La familia viajaba en un Peugeot 206 cuando el vehículo abandonó la calzada por el lado izquierdo y entró en la mediana que separa los dos sentidos de circulación.
El coche recorrió unos cien metros por la mediana
El turismo se introdujo entre las barreras metálicas colocadas para proteger el pilar y avanzó por la mediana durante aproximadamente cien metros, una distancia similar a la longitud de un campo de fútbol. Finalmente, chocó de frente contra la columna de hormigón.
Varios conductores presenciaron el accidente y llamaron inmediatamente al 112. Según los testimonios recogidos en el lugar, no se apreciaban marcas de frenada en los metros anteriores al impacto, aunque esa observación no sustituye las conclusiones del atestado de la Guardia Civil.
El conductor, padre de los dos jóvenes, había fallecido cuando llegaron los equipos de emergencia. La madre permanecía atrapada en el asiento delantero y todavía estaba consciente. Los bomberos de Barreiros consiguieron liberarla, pero poco después sufrió una parada cardiorrespiratoria. El personal sanitario trató de reanimarla sin éxito.
La hija de 13 años también se encontraba inconsciente. Los profesionales de emergencias practicaron maniobras de reanimación, pero tampoco pudieron salvarla.
El joven de unos 20 años que viajaba en el asiento trasero fue excarcelado con vida. Un helicóptero medicalizado del 061 lo evacuó al HULA de Lugo, donde fue sometido a una intervención quirúrgica. El último parte público localizado, fechado el 29 de septiembre, indicaba que permanecía en la unidad de cuidados intensivos con pronóstico muy grave.
La causa continúa sin determinarse
En el operativo participaron los Bomberos de Barreiros, la Guardia Civil de Tráfico y Urxencias Sanitarias de Galicia-061, que movilizó cinco ambulancias, personal del centro de salud de Ribadeo y un helicóptero medicalizado. La A-8 tuvo que cerrarse temporalmente para permitir el aterrizaje de la aeronave.
Los avisos y la movilización de los servicios fueron coordinados por el 112 Galicia, el servicio público de emergencias gestionado por la Axencia Galega de Emerxencias. También se alertó al Grupo de Intervención Psicolóxica en Catástrofes e Emerxencias para que prestara apoyo si resultaba necesario.
La violencia del impacto dejó el coche prácticamente irreconocible. Las autopsias fueron encargadas al Instituto de Medicina Legal de Galicia, mientras la Guardia Civil inició la investigación para reconstruir los instantes anteriores a la salida de vía.
Por ahora no existe una causa confirmada. Se ha planteado la posibilidad de un despiste o de un problema de salud del conductor, pero son hipótesis que no han sido acreditadas. Tampoco consta que hubiera otro vehículo implicado.
La investigación deberá aclarar por qué el turismo abandonó la calzada, recorrió cerca de cien metros por la mediana sin que se apreciaran señales evidentes de frenada y terminó impactando directamente contra el pilar. También tendrá que examinar el estado mecánico del vehículo y las condiciones de la vía.
La información original publicada por La Voz de Galicia confirma que el joven perdió en el mismo accidente a sus padres y a su hermana menor. Mientras continúa la investigación sobre las causas, permanece ingresado en Lugo, convertido en el único superviviente de un viaje familiar que terminó contra una columna de hormigón.