La colaboradora que la acompañó ha declarado ante los Mossos que Maria Julia Lüderwaldt buscó los puntos peligrosos de una ruta de Montserrat y le pidió que se los mostrara después a Jonathan Andic. La defensa niega que el hijo del fundador de Mango conociera o se interesara por una terapia relacionada con caídas en la montaña.

La terapeuta de los Andic recorrió el Camí de les Feixades, en Montserrat, trece días antes de que Isak Andic muriera al caer por un precipicio en ese mismo camino. Durante la excursión habría examinado varios barrancos y tomado nota de sus características, según una colaboradora que ha entregado su teléfono móvil y sus conversaciones a los Mossos d’Esquadra.

La mujer, identificada como Johanna y presentada como profesora de inglés y conocedora de la montaña, acudió voluntariamente a una comisaría el 29 de mayo de 2026. Explicó que llevaba cerca de un año y medio sin poder dormir y que necesitaba contar lo que sabía sobre los recorridos realizados antes de la muerte del fundador de Mango.

Los detalles de su declaración no son públicos. La información procede de La Vanguardia, el medio que ha tenido acceso al contenido del testimonio y publicó originalmente los nuevos datos.

Tres recorridos en trece días

El primero se produjo el 1 de diciembre de 2024. Maria Julia Lüderwaldt y Johanna caminaron por el Camí de les Feixades, en Collbató, buscando un lugar con barrancos donde desarrollar una terapia de confrontación destinada inicialmente a otro paciente.

Según la testigo, la terapeuta valoraba los diferentes puntos del camino: si estaban demasiado alejados del inicio, si existía algún lugar al que agarrarse o si podían resultar adecuados para el ejercicio que pretendía realizar.

Al terminar la excursión, Lüderwaldt habría comentado que la ruta también podía servir para otro paciente: Jonathan Andic. Seis días más tarde, el 7 de diciembre, Johanna regresó al camino acompañada por el hijo del empresario.

Antes de esa salida, la terapeuta le envió un mensaje de voz con una instrucción concreta. Debía enseñar a Jonathan los “puntos de peligro” que ambas habían localizado. Según el relato conocido, insistió dos veces en que le mostrara dónde se encontraban los barrancos.

Una semana después, el 14 de diciembre, Jonathan volvió a esa ruta con su padre. Isak Andic, de 71 años, murió tras caer por un precipicio. Padre e hijo caminaban solos y Jonathan fue la única persona que presenció la caída.

La coincidencia temporal ha despertado el interés de los investigadores: entre la prime