La celebración terminó con familiares agarrándose del pelo, vajilla rota y la llegada de la Guardia Civil. La primera versión sitúa el origen de la bronca en 40.000 € procedentes de los regalos y atribuye a la novia un encuentro con un trabajador, pero los recién casados lo niegan y aseguran que continúan juntos.

Empezaron el día intercambiando promesas y lo terminaron rodeados de platos rotos. Una boda celebrada el sábado 19 de septiembre en Gomesende, un pequeño municipio de Orense, acabó con una pelea entre familiares y la intervención de la Guardia Civil.

Los recién casados, un vecino de Ramirás y una mujer de origen colombiano, habían elegido para el banquete una carpa instalada junto a A Casa da Tulla, una casona rural del siglo XVII situada cerca de la frontera con Portugal.

En algún momento de la celebración comenzaron los enfrentamientos. Los gritos dieron paso a los empujones y varias invitadas terminaron agarrándose del pelo. Los responsables de la organización decidieron solicitar la presencia de la Guardia Civil ante el temor de que la situación fuera a más.

Cuando los agentes llegaron, la pelea ya había terminado. Sobre el suelo permanecían los restos de varios platos y copas, pero ninguno de los implicados quiso presentar una denuncia.

Los responsables del establecimiento explicaron a la agencia EFE que los altercados se desarrollaron en la carpa exterior y que el edificio histórico no sufrió daños. La vajilla y la cristalería pertenecían a la empresa de cáterin contratada para el enlace. El padre del novio se habría ofrecido a pagar los desperfectos.

Una discusión por 40.000 € procedentes de los regalos

La primera reconstrucción detallada fue publicada por el periódico La Región. De acuerdo con esa información, la pelea comenzó cuando la novia reclamó a su marido 40.000 € que debían salir del dinero entregado por los invitados.

La cantidad formaría parte de un supuesto acuerdo previo entre los contrayentes. El novio se negó a entregársela y la discusión fue subiendo de tono. Los hermanos de la mujer y una hermana del hombre intervinieron, pero, lejos de tranquilizar a la pareja, acabaron involucrados en el enfrentamiento.

Algunos familiares del novio habrían pedido incluso a sus invitados que no entregasen dinero al recién casado. La tensión desembocó en insultos, tirones de pelo y daños en parte del material utilizado durante el banquete.

El dinero no fue el único ingrediente de una historia que pronto saltó de la prensa local a numerosos programas de televisión. La misma publicación sostuvo que la novia había reconocido ante personas de su entorno que bebió demasiado y que se retiró a los baños con uno de los jóvenes que trabajaban en la organización del evento.

Allí habría mantenido lo que las informaciones iniciales describieron como un encuentro íntimo. La mujer también habría manifestado que no sentía nada por su marido y que quería iniciar los trámites de divorcio.

Los recién casados niegan la historia

La versión difundida inicialmente tiene, sin embargo, una réplica directa. Los propios contrayentes niegan que existiera un acuerdo por 40.000 € y rechazan que la novia mantuviera un encuentro con otro hombre.

El marido aseguró que su mujer no se separó de él durante la celebración y atribuyó lo sucedido a dos peleas concretas. La primera habría comenzado después de que una hermana suya tapara la boca a la novia mientras hablaba, un gesto que molestó a uno de los hermanos de ella. La segunda estuvo protagonizada por dos invitadas que se agarraron del pelo en el exterior.

La pareja sostiene que continúa unida y que ambos permanecen en su domicilio de A Coruña. “Estamos en nuestra casa y trabajando”, afirmaron en una segunda información de La Región.

Mientras tanto, entre los vecinos comenzaron a circular vídeos de la ceremonia y varios audios en los que presuntamente se habla del dinero, del encuentro en el baño y de un posible divorcio. No se ha informado de una comprobación independiente que permita conocer el origen, la integridad o el contexto completo de esas grabaciones.

Tampoco consta que alguna de las familias haya presentado una denuncia por las supuestas agresiones o por los daños. La intervención de la Guardia Civil concluyó en el propio recinto al no querer los asistentes iniciar acciones legales.

Además, el anunciado divorcio inmediato difícilmente podría tramitarse de un día para otro. El artículo 81 del Código Civil establece que, con carácter general, deben transcurrir tres meses desde la celebración del matrimonio para solicitar la separación o el divorcio. El plazo únicamente puede omitirse cuando se acredita un riesgo para la vida, la integridad o la libertad de uno de los cónyuges o de sus hijos. Así lo recoge el texto consolidado publicado por el BOE.

La pelea, los platos rotos y la presencia de la Guardia Civil están confirmados. Los 40.000 € y la supuesta infidelidad continúan enfrentando dos relatos. A falta de denuncia o investigación judicial, la verdad completa de aquella boda permanece encerrada entre los asistentes, los vídeos y unos audios que ahora circulan de teléfono en teléfono.