Hamburguesa de vacuno, aceite adulterado, atún con aditivos entre otros. La Guardia Civil nos alerta de las principales estafas

Según informa Gonzalo Araluce en EL ESPAÑOL, la Guardia Civil tiene en sus manos una lista de los principales fraudes alimentarios que afectan al comprador final: aceite de oliva, pescado, productos ecológicos, miel, cereales, café, especias, vino, zumo, lácteos y carne. Productores y distribuidores ocultan información o alteran sus características para lucrarse, en delitos que en ocasiones atentan contra la salud del consumidor.

«Existen fraudes en todos los niveles de la cadena alimentaria», alerta un portavoz del  Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil en conversación con EL ESPAÑOL. Los operativos del Instituto Armado en colaboración con otros cuerpos policiales de la Unión Europea así lo avalan.

Foto: CLM24

Pero, ¿por qué se hace cargo la Guardia Civil de perseguir los fraudes alimentarios? Su potestad le llega a través de la legislación española en defensa de la calidad alimentaria.

Los delitos se producen con dos finalidades, que a veces pueden concurrir en una misma actividad: la estafa -modificando el etiquetado o alterando los ciclos de distribuición con el objetivo último de lucrarse- y las acciones contra la salud pública, ya sea por negligencia o dolosamente.

Falsas hamburguesas de vacuno

En el marco de la estafa se ubica la operación Catering, que la Guardia Civil explotó en mayo de 2017. En ella se intervino la carne distribuida por la empresa Eurofrits, con sede en Burgos.

El Instituto Armado puso a 14 personas a disposición judicial tras una investigación en la que se comprobó que la planta de transformación cárnica elaboraban hamburguesas y otros productos que contenían materia prima diferente a la que etiquetaban.

La empresa venía actuando así al menos desde 2002. Las hamburguesas de vacuno podían llegar a contener menos del 25% de carne vacuna.

La empresa distribuía los alimentos como marca blanca a grandes cadenas de almacenes, por lo que su comercialización era muy elevada. «No era carne mala, pero sí que hablamos de un delito de estafa y contra los derechos de los consumidores porque el etiquetado era incorrecto», detalla el portavoz de la Guardia Civil.

Sigue leyendo este artículo completo en EL ESPAÑOL