El 12 de agosto de 2026 la banda de totalidad cruzó entera Tierra de Campos. Subimos al castillo de Montealegre a fotografiarla.

La corona solar durante la totalidad. Los dos puntos rosas del borde son protuberancias.
La corona solar durante la totalidad. Los dos puntos rosas del borde son protuberancias. Foto: Luis Serrano · Senda de las Higueras

¿Cuánto dura un minuto y veintidós segundos cuando lo que se apaga es el Sol?

El 12 de agosto de 2026, a las ocho y media pasadas de la tarde, la sombra de la Luna entró en España por Galicia y salió por el Mediterráneo. Por el camino cruzó entera la comarca de Tierra de Campos, ese trozo de Valladolid que casi todo el mundo atraviesa por la autovía sin mirar por la ventanilla. Nos subimos al castillo de Montealegre de Campos a esperarla.

Fase parcial, cuarenta minutos antes de la totalidad.
Fase parcial, cuarenta minutos antes de la totalidad. Foto: Luis Serrano · Senda de las Higueras

Elegimos mal el sitio si lo que se busca es comodidad. Se elige bien si lo que se busca es horizonte. Desde la muralla de Montealegre no hay nada que estorbe: el páramo se va abriendo hasta que se pierde, y el Sol, que aquella tarde estaba a solo nueve grados sobre la línea del suelo, se apagó prácticamente encima de los campos de rastrojo.

Primero fue el color. Media hora antes de la totalidad la luz se volvió metálica, como de eclipse de película antigua, y las sombras de las piedras se afilaron. Después bajó la temperatura de golpe. Y luego, en un segundo, se hizo de noche: la corona apareció alrededor del disco negro como un anillo de humo blanco, y en el borde izquierdo se encendieron dos puntos rosas.

Las protuberancias solares, en el limbo izquierdo del disco.
Las protuberancias solares, en el limbo izquierdo del disco. Foto: Luis Serrano · Senda de las Higueras

Esos dos puntos son protuberancias solares. Plasma que sale disparado de la superficie del Sol y se queda colgando a decenas de miles de kilómetros, sujeto por el campo magnético. Se ven rosas porque son hidrógeno incandescente. Verlas a simple vista dura lo que dura la totalidad y no se olvida.

El final fue todavía más bonito que el principio. Justo cuando el Sol vuelve a asomar, la luz no sale de una vez: se cuela primero por los valles del borde de la Luna y forma una hilera de granos brillantes que los astrónomos llaman perlas de Baily. Un instante después ya es el anillo de diamante, y un instante después ya hay que apartar la vista.

Perlas de Baily: el Sol reapareciendo por los valles del borde lunar, a las 20:31:02.
Perlas de Baily: el Sol reapareciendo por los valles del borde lunar, a las 20:31:02. Foto: Luis Serrano · Senda de las Higueras

En San Pedro de Latarce, veinte kilómetros al oeste, la totalidad duró ochenta y dos segundos, de las 20:29:45 a las 20:31:07. En Valladolid capital, noventa y dos. En Montealegre, noventa y nueve. La diferencia entre un pueblo y otro es de segundos, pero la diferencia entre estar dentro de la banda y estar fuera es la diferencia entre esto y un eclipse parcial, que es otra cosa completamente distinta.

Conviene disfrutarlo despacio, porque no se repite. El próximo eclipse total visible desde Tierra de Campos será el 4 de octubre de 2480. Cuatrocientos cincuenta y cuatro años. Antes habrá dos parciales grandes que sí merecen la pena: el 2 de agosto de 2027, con el 80 % del Sol tapado, y el 26 de enero de 2028, con el 78 %.

Las fotos están hechas con un teléfono, sin telescopio y sin trípode, apoyando los codos en la muralla. Que salgan las protuberancias es cuestión de suerte y de un cielo muy limpio. Aquí, por suerte, el cielo limpio no es una casualidad: buena parte de Tierra de Campos está catalogada como Bortle 3, uno de los grados más oscuros que quedan en la España peninsular, y desde el jardín de Senda de las Higueras, nuestra casa en San Pedro de Latarce, la Vía Láctea se ve a simple vista casi cualquier noche despejada de verano.

La luz de vuelta, a las 20:31:48.
La luz de vuelta, a las 20:31:48. Foto: Luis Serrano · Senda de las Higueras

Aquella tarde no hizo falta esperar a que anocheciera.