He mantenido tu titular. Una precisión importante: la frase literal del conductor fue «Será por el vinagre del gazpacho que me he tomado…». Queda aclarado dentro del texto.

Cuadriplica la tasa de alcohol y asegura que «¡Ha sido el gazpacho!»

La Policía Local interceptó al conductor en Castilleja de la Cuesta tras observar que realizaba maniobras extrañas, utilizaba el móvil y circulaba sin cinturón. El alcoholímetro marcó 1,00 mg/l.

Un conductor cuadriplica la tasa de alcohol permitida y, cuando los agentes le comunican el resultado, señala a un culpable inesperado: el vinagre del gazpacho que acababa de tomar. La escena podría pasar por el comienzo de un chiste, pero sucedió en una carretera de Castilleja de la Cuesta, en Sevilla, y escondía una situación bastante menos divertida.

Todo comenzó cuando una patrulla observó un vehículo que circulaba realizando maniobras extrañas. El conductor, además, no llevaba puesto el cinturón de seguridad y manipulaba el teléfono móvil mientras permanecía al volante.

Los agentes decidieron detener la marcha del coche y, durante la identificación, apreciaron síntomas evidentes compatibles con el consumo de alcohol. Según relató la propia Policía Local de Castilleja de la Cuesta en su publicación oficial, las pruebas arrojaron un resultado de 1,00 miligramos de alcohol por litro de aire espirado.

El conductor se mostró disconforme y ofreció su particular explicación: «Será por el vinagre del gazpacho que me he tomado…». El cuerpo municipal respondió con humor que el gazpacho quedaba «completamente exonerado» y dejó para mejor ocasión cualquier hipotética reclamación contra su fabricante.

Qué implica cuadruplicar la tasa de alcohol

La cifra registrada no supone únicamente superar el límite administrativo. El Reglamento General de Circulación establece un máximo general de 0,25 mg/l en aire espirado, que se reduce a 0,15 mg/l para conductores noveles y determinados profesionales.

El resultado de 1,00 mg/l representa exactamente cuatro veces el límite general. Además, se encuentra un 67% por encima de los 0,60 mg/l a partir de los cuales la conducta constituye delito en todo caso, con independencia de que se haya producido o no un accidente.

El artículo 379.2 del Código Penal contempla prisión de tres a seis meses, multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días. A ello se añade la retirada del permiso de conducir durante un periodo de uno a cuatro años.

El hombre fue informado de sus derechos como investigado no detenido por un presunto delito contra la seguridad vial. Será la autoridad judicial la que determine finalmente su responsabilidad.

¿Puede el vinagre alterar una prueba?

El sabor ácido del vinagre no es lo que mide un alcoholímetro. Estos aparatos buscan alcohol etílico en el aire espirado. Algunos productos o restos de sustancias en la boca pueden provocar alteraciones muy breves en una primera medición, pero precisamente por eso el procedimiento incorpora garantías.

Cuando una primera prueba supera el límite, el Reglamento General de Circulación obliga a realizar otra medición, dejando al menos diez minutos entre ambas. El interesado también puede solicitar una prueba de contraste mediante análisis de sangre, orina u otro método clínico.

La Policía habla de las «correspondientes pruebas», aunque no ha difundido el boletín del alcoholímetro ni el resultado individual de cada medición. Por tanto, la afirmación del conductor no puede invalidar por sí sola el procedimiento, pero la valoración definitiva corresponde al juzgado.

Una anécdota con un trasfondo muy serio

En 2025, 290 de los 894 conductores fallecidos que fueron sometidos a autopsia y análisis toxicológico dieron positivo en alcohol: un 32,4%, según la Memoria toxicológica difundida por la DGT. El dato no significa que el alcohol causara por sí solo todos esos siniestros, pero muestra hasta qué punto sigue presente en la mortalidad vial.

En este caso, la elevada tasa se sumaba a otras dos conductas peligrosas: utilizar el móvil y no llevar cinturón. No se ha informado de que llegara a producirse un accidente, precisamente porque los agentes intervinieron antes.

La historia del conductor que cuadruplica la tasa de alcohol tiene una excusa perfecta para hacerse viral. Pero, detrás del gazpacho, quedaba un vehículo circulando de manera irregular y una persona que podía haberse cruzado con cualquier familia en la carretera. Ahí se acaba el chiste.